Mamografía: ¿Sus riesgos superan los beneficios?

Durante décadas, los medios de comunicación y los mismos funcionarios de la salud han hecho hincapié en la importancia que tiene realizarse una mamografía para prevenir el cáncer de mama.

Aunque la realización de una mamografía ha servido para detectar muchos casos de cáncer de mama, también ha originado en algunas mujeres ciertos efectos negativos que hoy continúan siendo investigados.

El tema de la mamografía se ha discutido durante muchos años y todavía está generando controversia no sólo en la comunidad médica, sino también en los medios de comunicación.

Siendo conscientes de la cuestión delicada que resulta este tipo de temas, queremos compartirlo porque sabemos que puede ser muy importante para todas las mujeres.

Los posibles riesgos de la mamografía

A través de una variedad de investigaciones científicas realizadas en varios países, se demostró que  podría ser inútil e incluso peligroso someterse a una prueba de detección temprana del cáncer de mama.

Esto no significa que el examen no ayude a detectar la enfermedad, al contrario, el gran problema es que las autoridades siguen haciendo cientos de campañas para que las mujeres se realicen un examen para el diagnóstico precoz del cáncer de mama, pero dichas campañas no proporcionan ninguna información sobre los riesgos que pueden implicar realizarse una mamografía.

Un gran problema: la inexactitud

Por medio de las mamografías podemos descubrir pequeños grupos de células cancerosas en los senos, que no se podrían probar de ninguna otra forma o ver a simple vista.

La verdad es que todos tenemos, en cierta medida, grupos de células cancerosas en el cuerpo que sólo se pueden detectar con un examen médico.

Lo que ocurre es que en la mayoría de los casos, estas células desaparecen espontáneamente sin ser conscientes de su existencia.

En el caso de las mujeres, se ha demostrado que es normal que en un momento u otro, se pueda desarrollar lo que se conoce como carcinoma de mama  in situ  o “seudo cáncer”, cuya eliminación debe ocurrir de forma natural, sin causar el menor dolor o peligro.

Este tipo de cáncer crece tan lentamente que nunca llegará a convertirse en un cáncer peligroso.

Sin embargo, si la enfermedad se detecta a través de una mamografía,  lo más seguro es que el médico diga lo que nadie quiere escuchar: “Lo sentimos, usted tiene cáncer”.

Diagnóstico falso positivo

Se estima que más de la mitad de los cánceres diagnosticados gracias a la realización de una  mamografía son falsos positivos, es decir, se marca como peligroso cuando aún no se ha manifestado en el cuerpo de los pacientes.

El problema es que con esta prueba no se sabe exactamente qué pasará en un futuro con el tumor, por lo que el médico te sugerirá comenzar con un tratamiento para eliminar el “supuesto” cáncer.

Por razones obvias, aquí es donde reside el problema, ya que  todo el proceso de “curación” implica docenas de efectos secundarios.

¿Cuándo someterse a una mamografía?

A pesar de los riesgos potenciales que existen en cuanto a este tipo de examen médico, varias organizaciones especializadas en el cáncer, están de acuerdo en que es más conveniente que las mujeres se realicen una mamografía a partir de los 50 años de edad, es decir cuando existe un mayor riesgo de padecer la enfermedad.

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